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La industria de la moda como ejemplo de cooperación

Desde la Revolución Industrial las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) han contribuido al calentamiento de la atmósfera incrementando la temperatura media global y el riesgo de eventos severos como las inundaciones, sequías e incendios forestales.


En este escenario la industria de la moda no es la excepción. Se estima que este sector es responsable del 4% de las emisiones globales de GEI, y se prevé que con el aumento de la población y el cambio de patrones de consumo en favor del modelo “Fast Fashion” las emisiones se incrementen aún más.


Para cumplir con la meta de 1,5°C definida en el Acuerdo de París, la industria de la moda deberá reducir un 60% sus emisiones absolutas en 2030.

Esto supone un enorme desafío porque más del 90% de las emisiones generadas durante el ciclo de vida de una prenda ocurren en instancias que no se encuentran bajo el control directo de las propias marcas.

Fuente: elaboración propia en base a datos de la industria.


En este contexto cobra relevancia la cooperación y generación de alianzas con proveedores, competidores y entidades generadoras de conocimiento para poder, en primera instancia medir el impacto generado por las propias operaciones, y luego, intercambiar experiencias exitosas e implementar acciones en conjunto.


Desde el año 2015 organismos internacionales y gobiernos han hecho un gran esfuerzo para apoyar y fomentar la creación de alianzas específicas para la industria de la moda, y es por eso que, en la actualidad, es uno de los rubros que cuenta con mayor cantidad de protocolos que regulan su comportamiento. Estas coaliciones pueden agruparse en tres grandes grupos según los objetivos que persiguen:


  1. Definición de marcos para orientar acciones: Destacan principalmente el Fashion Pact, la United Nations Fashion Charter for Climate, Science Based Targets initiative y Canopy Style que fijan estándares de reducción de emisiones de CO2, promueven la definición de metas en biodiversidad, la protección de bosques de alto valor, la optimización en el diseño del packaging y la eliminación de plásticos de un solo uso.

  2. Medición de impacto: Las más importantes son la Sustainable Apparel Coalition y el Zero Discharge of Hazardous Chemicals que proporcionan a empresas, independientemente de su tamaño, de las herramientas necesarias para calcular sus impactos en cada instancia de su cadena de valor. La aparición de estas coaliciones permitió alcanzar un nuevo nivel en la estandarización y calidad de la información que las compañías generan y comunican.

  3. Trazabilidad y transparencia en las cadenas de suministro: Organizaciones como Textile Exchange o Leather Working Group permitieron crear un espacio de intercambio confiable mediante la certificación de productores y materiales, con el objetivo de garantizar la trazabilidad a lo largo de todo el ciclo de vida de la prenda.


El pacto para una industria más sostenible.


La creciente presión por parte de los consumidores y organizaciones no gubernamentales está empujando a las marcas a adherirse a estas iniciativas y a asumir compromisos con la sostenibilidad. Afortunadamente, en los últimos años empezaron a dar pasos verdaderamente importantes en este sentido.


Es exponencial el crecimiento de empresas que comenzaron a medir y comunicar su huella carbono, a incorporar energía renovable en sus oficinas, almacenes y tiendas e incluso a definir y publicar objetivos de reducción de emisiones alineados con el escenario de 1,5°C promovido en el Acuerdo de París.


El avance de la tecnología está permitiendo reducir significativamente los costos de las fibras de recicladas (algodón, poliéster, lana, poliamida, poliuretano, etc.) y posibilita el desarrollo de nuevas alternativas más sostenibles como el algodón de Better Cotton Initiative, las fibras celulósicas con origen controlado u opciones vegetales para reemplazar el cuero animal.


Si bien todas estas iniciativas son una excelente noticia, aún queda mucho por hacer para transformar a la industria de la moda en una sostenible. En primer lugar, es necesario influenciar positivamente a todos los proveedores, instándolos a que definan sus propios objetivos de sostenibilidad. Y luego, garantizar espacios para discutir nuevos modelos de negocio que contemplen alternativas como el alquiler, la reparación o el reciclaje de prendas. Para todo esto, es fundamental que la industria siga trabajando con el ODS 17 como horizonte, participando de alianzas para lograr sus objetivos.

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