Mapeo y priorización de fuentes de emisión Alcance 3

Actualizado: 9 sept
La mayoría de las organizaciones llega al Alcance 3 después de haber resuelto los Alcances 1 y 2, donde el terreno es conocido: combustibles con remito, electricidad con facturas o medidores propios, responsables claramente definidos.
Pero el Alcance 3 es otro mundo. No depende de la empresa que calcula sino que de su cadena de valor: información de proveedores, clientes, empleados, gestores de residuos, y la lista sigue.
Y no es un detalle menor, el Alcance 3 en general supone entre el 80 y 90% de la huella de carbono completa de las empresas.
Cuando llega el momento de abordarlo, aparecen siempre las mismas tres preguntas.
Las preguntas que frenan una Huella de carbono
“No sabemos qué calcular”
Las 15 categorías del GHG Protocol son una lista genérica. Ninguna empresa tiene su negocio organizado en 15 categorías. Traducir “Bienes y servicios adquiridos” a lo que realmente compra tu planta, tu depósito y tu oficina comercial es un trabajo de interpretación que la norma no hace por vos.
“¿Vamos a poder conseguir los datos?”
El miedo más recurrente es el de arrancar un inventario sin saber si la información existe. Como hasta el momento no se precisaba de ello no se registraron datos importantes para el cálculo, entonces surge la pregunta de si calcular en el futuro o si habrá otra forma de hacerlo. Y así quedan planillas sin responder, un equipo desgastado y un cálculo que nunca llega.
“Si dejamos algo afuera, ¿el inventario sigue siendo válido?”
La pregunta de fondo cuando hay una verificación por delante, una casa matriz que consolida, un cliente que pide huella de producto o cuando se quiere comunicar al público en general.
En Quanta queremos ayudar a las personas a superar estos desafíos y avanzar en su estrategia de sustentabilidad. Por eso, pensamos una respuesta a estas preguntas estructurando una metodología propia: el Mapeo y Priorización de fuentes de emisiones.
Qué nos dicen las normas
Los estándares ponen requisitos mínimos pero buscan que sea alcanzable.
GHG Protocol · Corporate Value Chain (Scope 3) Standard:
“Las empresas deben contabilizar todas las emisiones de Alcance 3, y declarar y justificar cualquier exclusión.”
El estándar define además siete criterios de relevancia para decidir qué actividades se incluyen, y un límite mínimo (minimum boundary) por categoría. La exclusión no es una decisión de conveniencia sino que se fundamenta y se publica.
ISO 14064-1:2018
“La organización debe definir y explicar sus propios criterios predeterminados de significancia de las emisiones indirectas, considerando el uso previsto del inventario de GEI.”
La norma organiza las emisiones en seis categorías y exige identificar y evaluar las emisiones indirectas para seleccionar las significativas, cuantificarlas, reportarlas y justificar toda exclusión de emisiones indirectas significativas. La norma ISO no solo permite priorizar, obliga a hacerlo con un criterio propio, explícito y documentado.
La diferencia entre una exclusión válida y una omisión es un análisis documentado. Los dos estándares nos piden identificar todo, evaluar con criterios explícitos, medir lo significativo y justificar el resto.
Nuestra metodología
En Quanta desarrollamos un proceso propio de mapeo y priorización y cada paso deja un entregable que la empresa usa aunque no avance al siguiente.
El universo de fuentes, sitio por sitio
Construimos una matriz identificando las 15 categorías de Alcance 3 en cada sitio o unidad de negocio incluido en el estudio.
Para ello hacemos relevamientos in situ y entrevistas para entender las operaciones de la empresa en profundidad: qué se compra, qué se transporta, qué se descarta, quién viaja, qué se terceriza.
Las categorías que no aplican se marcan como tales con su justificación escrita. Esa fila, que parece trivial, es la mitad del trabajo de trazabilidad que un verificador va a pedir.
El resultado es lo que casi ninguna empresa tiene al empezar: una visualización completa de su universo de fuentes de emisión, ordenada por sitio y por categoría, sin zonas grises.
De la fuente al dato: quién lo tiene y qué hay que construir
Para cada fuente identificada definimos tres cosas:
Qué información necesitamos exactamente: unidad, período, nivel de desagregación, formato.
Quién la tiene hoy: compras, logística, RR.HH., mantenimiento, un proveedor externo y en qué estado está.
Qué nivel de accesibilidad real hay: disponible y sistematizada, disponible pero dispersa, estimable a partir de otro dato, o inexistente.
Cuando el dato no existe, indicamos qué registro habría que empezar a armar hoy para poder medir esa fuente el año que viene. Un remito que no consigna kilómetros, un formulario de viajes que no discrimina medio de transporte, una orden de compra sin unidades físicas.
Este diagnóstico le dice a la organización dónde está parada en materia de gobernanza del dato ambiental y qué tiene que hacer para mejorarla.
Estrategia de cálculo
Con el universo mapeado y la disponibilidad del dato relevada, evaluamos la significancia de cada categoría con una grilla de criterios acordada previamente con el cliente, como magnitud, nivel de influencia, riesgo, disponibilidad de información, benchmark del sector, entre otros. Para definir los criterios tenemos en cuenta los objetivos de la empresa:
Si el objetivo es setear objetivos, podemos tener en cuenta el estándar SBTi (Science Based Targets initiative) como buena práctica
Si el objetivo es posicionarse en el mercado, hacemos benchmark sectorial para entender qué es importante para el sector.
De ahí sale la estrategia de cálculo por años: qué categorías se abordan en cada año con la justificación de cada decisión.
Qué se lleva la empresa
| Consolida el alcance del estudio delimitado. |
| Incluye las fuentes de emisión identificadas, los datos a recabar, el nivel de acceso a la información y las notas metodológicas abiertas. |
| Puntajes por criterio y la prioridad resultante de cada categoría. |
| Plan de cálculo fundamentado y defendible ante una verificación, la casa matriz o un cliente. |
Un buen inventario de Alcance 3 no es el que arranca completo: es el que arranca bien delimitado y crece de manera ordenada en dos direcciones simultáneas:
Cantidad de fuentes: Cada año se incorporan categorías que antes no eran medibles, porque el registro que faltaba ya se construyó.
Calidad del dato: La información estimada el primer año con factores genéricos o datos de gasto migran progresivamente a datos primarios y de proveedor.
Ese es el objetivo del mapeo: que el Alcance 3 deje de ser un problema de todo o nada y pase a ser un plan de trabajo con etapas, responsables y fechas.
¿Querés saber qué hay realmente en el Alcance 3 de tu organización?
Coordinamos una primera conversación sobre el alcance de tu operación y te mostramos cómo se ve la matriz de mapeo aplicada a tu caso.
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